Las formas de aprender e investigar en las universidades se deben adaptar a las realidades de las sociedades del siglo XXI. No se trata solo de acumular información (los medios de comunicación han permitido el acceso a una ingente base de datos), sino también de generar nuevas formas de entender los mundos en los que vivimos. Es necesario potenciar la formación interdisciplinar, flexibilizar la oferta educativa y apoyar la internacionalización de las investigaciones. Nuestras universidades serán verdaderamente internacionales si no se limitan al intercambio de estudiantes y profesores: su principal misión ha de ser la creación de nuevos perfiles formativos interdisciplinares e interuniversitarios. Es preciso formar ciudadanos con una preparación más universalista y mayor capacidad creativa para afrontar los nuevos retos. Por la flexibilidad de sus estructuras, los Institutos Universitarios de Investigación tienen la capacidad de ofrecer algunas soluciones a los nuevos mapas del conocimiento que requieren las sociedades globales.

Pedro Pérez Herrero
Catedrático de Universidad
Departamento de Historia y Filosofía